No trabajo solo.

Una red de profesionales que comparten mi criterio y mi forma de abordar los proyectos, especialistas en áreas que complementan la mía. En cada trabajo participa quien hace falta, y el interlocutor sigue siendo uno.

Cómo funciona

Gobernar la inteligencia artificial toca más de una disciplina: datos, tecnología, legal y regulatorio, seguridad de la información, personas, finanzas. Ninguna consultora unipersonal cubre todo eso con la misma profundidad, y fingir que sí es la primera falla de método.

Por eso trabajo con una red. Cuando un proyecto necesita una especialidad que no es la mía, entra la persona que la tiene. Yo sigo siendo el responsable del método, del resultado y de la conversación con la dirección. La organización tiene un interlocutor, no un comité.

Qué tienen en común

  1. Cuantifican

    El riesgo se expresa en dinero y en rangos, no en colores. Quien no puede poner un número explica por qué y qué haría falta para conseguirlo.

  2. Empiezan por la decisión

    Primero qué problema se resuelve, quién responde y cómo se mide. La tecnología viene después.

  3. Trabajan con acuerdos escritos

    Confidencialidad, alcance y responsabilidades firmados antes de empezar. Lo que se ve en un proyecto se queda en el proyecto.

  4. Se sientan del mismo lado de la mesa

    El trabajo pasa por la gente de cada área, que es la que sabe cómo funciona la organización por dentro. La red trabaja al lado de esa gente, con el lenguaje de cada especialidad y en un clima donde se puede contar lo que realmente pasa. De ahí sale la información con la que después se calcula.

Quiénes

Los nombres se publican con el consentimiento de cada profesional, a medida que se incorporan. Si trabajamos juntos, va a conocerlos en el primer encuentro del proyecto.

Si es especialista

Si comparte esta forma de trabajar y su área complementa la mía, conversemos.

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